viernes, 14 de diciembre de 2012

Historias de una celiaca embarazada: Toxoplasmosis y celiaquia

Entre una cosa y otra, la toxoplasmosis y la celiaquia, la cosa se pone dificil. Si no puedes comer  algunos embutidos, ni carne o pescado poco hecho o a la plancha (cocinado de otra forma mejor), la situación de una celiaca embarazada en un restaurante de los catalogados "de opciones reducidas" o "échate a correr" se complica y mucho. ¿Qué haces? ¿arriesgar por partida doble? Pues me parece que si quieres comer algo va a ser que sí. 

Por suerte para mí, sólo he tenido que vivir esta situación el primer trimestre del embarazo hasta que me dieron los resultados de los análisis que confirmaban que he pasado la toxoplasmosis, por lo que puedo comer de todo y mis limitaciones gastronómicas se reducen a la celiaquia y vale, que ya es suficiente.

BRAZO TRIPA, BRAZO TRIPA

En la primera cita con Julia (nutricionista de Alimmenta) como ya comenté, me hizo medir el brazo derecho y la tripa. Hace unos 10 días, en la última cita, volvimos a medirlo. La tripa había crecido considerablemente, el brazo por el contrario había meguado, y eso no es buena señal. Resulta que la tripa mide cuánto crece tu embarazo y el brazo cuánto engorda tu cuerpo, no tu embarzo si no la grasa en tu cuerpo, porque estás comiendo más de la cuenta vaya.  

Cuando empecé con el embarazo pesaba 65,5 kg, en la última visita 66,5 kg, Sólo un kilo de más y estaba de cuatro meses, 16 semanas. Julia me aumentó las cantidades en la dieta porque había engordado muy poco. Pero qué poco dura la alegría en casa del pobre, porque en sólo 4 días he engordado otro kg y medio. Ya estoy en 68. La cara la tengo más redondita y la tripa ya ni os cuento. No me ha dado ni tiempo a aplicar la recomendación de aumentar las cantidades, principalmente más hidratos de carbono, y comer todo lo que incluye la dieta, que yo no lo hacía por cansancio sobre todo en la merienda y la cena.

LA ROPA ES LA DE ANTES PERO YO NO

Parece ser que esto suele pasar y que lo engordes todo de repente. Te llevas el susto la primera vez que ves la báscula pero después se pasa enseguida. A lo que no me habitúo es a la ropa. Parece que no me mentalizo de que mi tripa no va a dejar de crecer, o simplemente que ya ha crecido, y sigo llevando la misma ropa de antes de estar embarazada. Así que hay días que voy al trabajo hecha una verdadera piltrafa. 

Entre que no tengo mucho tiempo para pensar en cambios y probatinas por la mañana y que la ropa es la de antes pero yo no ... os podéis imaginar. Vestidos que se ajustan en la tripa y se convierten en minifalderos porque suben y suben, jerseis que se ajustan y no llegan a cubrite debajo del ombligo... un show. Pero a todo se acostumbra una ya sea a la celiaquia, la toxoplasmosis, un embarazo...


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